jueves, 22 de septiembre de 2016

El dilema ético-estético

El concepto de dilema ético pone en evidencia la dificultad para encontrar una solución universalmente ética a distintos problemas en los que se posibilitan dos o más soluciones incompatibles entre sí, 
No hay un concepto de dilema estético tratado, ya que el estadio estético se mantiene en un campo de superficialidad de percepción del entorno, que no puede ser problemático a menos que encubra un dilema ético en las ideas que sostienen dos o más propuestas estéticas.
Sin embargo, el dilema ético-estético se puede plantear como una fuerza de presión en la toma de decisiones humanas en todo momento: no solo oponemos posibilidades con distintos resultados éticos, sino que muchas veces oponemos posibilidades en las que una solución puede resultar indudablemente ética, pero estéticamente insoportable; o bien, dudosamente ética, pero estéticamente defendible de forma férrea.

Ejemplo del dilema ético-estético en la vida cotidiana.


I.

 Un homo sapiens baja de un vehículo y pisa accidentalmente un insecto o arácnido, dejándolo herido de muerte, pero en un estado de agonía que puede alargarse por horas. El dilema se presenta como:

a. Matar al animal de forma intencionada, con el fin de dar una muerte rápida en lugar de lenta. Solución éticamente aceptable.

b. Dejar al animal morir al ritmo en que su cuerpo deje de mantenerlo vivo por causa de la herida ocasionada, evitando un segundo acto de ataque, que en esta ocasión sería intencionado.
Solución éticamente dudosa.

En ambas soluciones no se presenta un problema estético, ya que un animal insecto o arácnido no resulta estéticamente impactante ni conmovedor. Por lo tanto, el dilema se mantiene como puramente ético.

II.

 Un homo sapiens baja de un vehículo y pisa accidentalmente un pichón de paloma, dejándolo herido de muerte, con algunas de sus entrañas rosadas asomadas al aire por la herida infringida por la pisada entremedio de sus plumas grises cada segundo más húmedas de sangre y líquidos varios del cuerpo. Su estado de agonía podría alargarse por varios minutos. Su ojo tiembla entrecerrado y en su respiración agitada se adivina un estado alterado de alerta. El dilema se presenta como:

a. Matar al animal de forma intencionada, pisando su cuello o cabeza de una forma lo suficientemente fuerte como para dar muerte en un solo golpe, evitando así la muerte lenta ocasionada por la herida infringida por el mismo ejemplar de homo sapiens de forma accidental.
Solución éticamente aceptable, pero estéticamente cercana al horror, ya que implica un segundo acto repulsivo por el nivel de violencia visual y motora, con el agravante de la intencionalidad de la opción escogida.

b. Dejar al animal morir al ritmo en que su cuerpo deje de mantenerlo vivo por causa de la herida ocasionada, evitando un segundo acto de ataque, que en esta ocasión sería intencionado.
Solución éticamente dudosa, pero distanciada de un horror estético mayor, en tanto el alejamiento entre el primate vivo y el ave moribunda se de con mayor rapidez, más rápido será el distanciamiento sicológico con el hecho horroroso de la pisada accidental. 

En ambas soluciones se contraponen las ventajas y desventajas éticas y estéticas, por lo que la elección de una por sobre la otra, implica una consideración mayor de lo estéticamente repudiable; o bien una consideración mayor de lo éticamente reprochable.

Tanto el primer ejemplo como el segundo ejemplo presentan un dilema ético similar: la consideración de una muerte rápida como una situación éticamente más aceptable de permitir para un ser vivo animal que una muerte lenta, Esto, considerando, por supuesto, la percepción de dolor de seres vivos animales lejanos al homo sapiens como una afirmación sin verificación científica acabada, pero sí como una posibilidad ante la cual se escoge éticamente su evitabilidad viable.

La diferencia entre ambos ejemplos radica sustancialmente en el dilema estético: la acción violenta contra un animal que sensorialmente no presenta un gran espectáculo estético en su herida y muerte, no genera un choque suficientemente considerable como para oponerlo como factor importante sumado al dilema ético. En cambio, la acción violenta contra un animal que sensorialmente presenta un espectáculo mortuorio, puede resultar en la mayoría de los casos, un factor capaz de sobreponerse al dilema ético.

La consideración de la contemplación estética y de la experiencia estética en dilemas éticos puede influir de forma tan predominante, que las experiencias de horror y belleza, y de adhesión o repulsión por una imagen, sonido o vivencia estética compleja, que las decisiones humanas tomadas no dependen solo de análisis de acciones más cercanas o distantes a una moral ideal, sino que son complejizadas por experiencias que presentan una tercera arista en conjunción y conflicto con instinto y convención.

2 comentarios:

  1. Chile es un país de diseñadores gráficos, la estética tuvo su tiempo, pero ya fue parece

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  2. oiga, por la chucha, quise decir ética

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